Almendrados de Granadilla de Abona
Sobre el producto
Pastas secas horneadas elaboradas con almendra molida local.
Origen
Dulce de aprovechamiento de la cosecha de almendras de Vilaflor y la zona alta de Granadilla de Abona.
Historia y Tradición
Los almendrados de Granadilla de Abona constituyen una de las elaboraciones más representativas de la repostería tradicional del sur de Tenerife. Estas pastas secas, horneadas a baja temperatura, tienen como ingrediente principal y casi exclusivo la almendra (Prunus dulcis) cultivada en las medianías del municipio, un territorio donde el almendro se ha adaptado históricamente a las condiciones de aridez y a los suelos volcánicos, a menudo en convivencia con el sistema agrícola del jable.
Su origen se enmarca en una economía de subsistencia, donde este fruto seco de alto valor nutritivo era un recurso fundamental. La receta tradicional, transmitida entre generaciones, destaca por su simplicidad y la pureza de sus componentes: almendra local molida, azúcar, clara de huevo para ligar y un ligero toque de ralladura de limón para aportar frescura. La masa resultante, densa y granulosa, se moldea en pequeñas porciones que, tras un horneado lento, adquieren su característica textura.
Organolépticamente, el almendrado de Granadilla de Abona presenta un exterior firme y crujiente con una superficie agrietada de color dorado pálido. Al morderlo, se revela un interior denso y ligeramente más tierno. Su aroma es intenso y monovarietal, dominado por la almendra tostada con notas cítricas secundarias. En boca, el sabor es neto y persistente, con un dulzor equilibrado que permite apreciar la calidad y el perfil oleoso de la almendra local. Es un dulce que encapsula el paisaje y el saber hacer de las medianías de Abona.
Su origen se enmarca en una economía de subsistencia, donde este fruto seco de alto valor nutritivo era un recurso fundamental. La receta tradicional, transmitida entre generaciones, destaca por su simplicidad y la pureza de sus componentes: almendra local molida, azúcar, clara de huevo para ligar y un ligero toque de ralladura de limón para aportar frescura. La masa resultante, densa y granulosa, se moldea en pequeñas porciones que, tras un horneado lento, adquieren su característica textura.
Organolépticamente, el almendrado de Granadilla de Abona presenta un exterior firme y crujiente con una superficie agrietada de color dorado pálido. Al morderlo, se revela un interior denso y ligeramente más tierno. Su aroma es intenso y monovarietal, dominado por la almendra tostada con notas cítricas secundarias. En boca, el sabor es neto y persistente, con un dulzor equilibrado que permite apreciar la calidad y el perfil oleoso de la almendra local. Es un dulce que encapsula el paisaje y el saber hacer de las medianías de Abona.
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Zona de producción
Cumbre / Medianías
Dónde encontrarlo
Productores que lo elaboran y restaurantes que lo utilizan.