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Granja

Queso ahumado de cabra

Sobre el producto

El queso ahumado de cabra es uno de los productos más representativos de la gastronomía tradicional de Tenerife. Elaborado con leche de cabra y ahumado de forma artesanal con maderas y materiales vegetales propios de las islas, destaca por su sabor suave, con un delicado toque ahumado y una textura firme.

En Granadilla de Abona, la ganadería caprina y la elaboración de quesos forman parte de una tradición transmitida de generación en generación. El entorno natural del municipio y la calidad de la leche de las cabras criadas en la zona contribuyen a obtener un queso de gran personalidad, convertido en un símbolo del patrimonio gastronómico y rural del sur de Tenerife.

Imagen de Queso ahumado de cabra

Historia y Tradición

En el corazón del sur de Tenerife, donde el viento alisio susurra historias antiguas mientras peina las laderas y el jable dorado cubre la tierra como un manto sagrado, nace un tesoro gastronómico: el Queso Ahumado de Granadilla de Abona. No es simplemente un alimento; es la esencia de un paisaje indómito, una joya culinaria forjada por el fuego, el aire y la tierra. Todo comienza en los pastos, donde nuestras cabras, de espíritu libre y paso firme, se alimentan de la flora única que brota del suelo volcánico, bebiendo de la bruma que traen los alisios. Su leche, densa y cargada de matices del terruño, es el alma de este queso.
El proceso de creación es un arte paciente, un diálogo con la tradición. Tras el cuajado y el prensado, llega el momento crucial: el ahumado. Es un ritual lento, casi ceremonial, donde el queso se entrega al abrazo del humo proveniente de maderas locales, como el brezo o la retama del Teide. Este humo no solo lo cura, sino que le infunde carácter, tiñendo su corteza de un color oscuro y profundo, una armadura que protege un interior precioso.
Al cortar una cuña, se desvela el contraste sublime: una pasta de color marfil, compacta pero tierna. El aroma que se libera es una sinfonía de sensaciones: el perfume penetrante de la madera quemada, notas de frutos secos y un fondo láctico y limpio. En boca, su complejidad explota. El sabor ahumado, elegante y nunca abrumador, se entrelaza con toques salinos y un dulzor persistente que evoca la leche de cabra. Es un sabor que permanece, un eco largo y placentero que nos transporta directamente a las medianías de Granadilla de Abona, un bocado que es, en sí mismo, un pedazo de nuestra identidad.
  • Usos culinarios

    Acompañado de mojos, mermeladas o miel, y también forma parte de ensaladas, tablas de quesos, tapas y platos tradicionales.

  • Zona de producción

    Medianías

Dónde encontrarlo

Productores que lo elaboran y restaurantes que lo utilizan.

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